Una Navidad de película🎄

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Escribo este post para desearos a todos una muy feliz Navidad mientras escucho de fondo “So This Is Christmas” y así ir entrando en calor y despertando el espíritu navideño.

Me encantan estas fechas, son mis favoritas del año. Me trasladan a la niñez y me hacen feliz. Es como si un halo de alegría nos rodease a todos y por unos días todo fuese mágico. Las luces✨, los villancicos por la calle, la gente con su cucurucho de castañas calentitas, las bufandas de colores, los regalos, los adornos y el champán🍸

Todos los años miro las revistas de decoración navideña y me propongo adornar la casa como una de esas de las pelis americanas. Trepar por el tejado y llenarlo de luces, comprar un 🌲abeto y colocar muérdago sobre la puerta y que mi maromo me plante un beso. Al final sigo con mis bombillas medio fundidas y mi árbol “plasticoso” de todos los años, pero me gusta.

San José sigue amputado y los niños han hecho adornitos navideños con los tubos de papel higiénico y no se me ha ocurrido ninguna excusa para no ponerlos. Pero esta es mi Navidad, una Navidad que no sale en ningún magazine ni en Pinterest pero que está impresa en mi corazón. Es mi cuento de Navidad.

Y la verdad es que me ha pillado un poco desprevenida, con la casa hecha un fárrago, las puntas abiertas, compras por hacer, wsps de mi madre preguntando qué días nos vamos a plantar allí y tres kilos de más encima. Pero el jamón y el cava lo tenemos. Cosa que no ha ayudado a meterme mi falda negra de encaje que pensaba ponerme esta Nochevieja. Reconozco que me he enfadado y me ha entrado una desazón féminamente exagerada. He hecho la falda una bola y la he lanzado en el armario lamentándome de mis nuevas lorzas mientras me metía dos trufas 🍬🍬en la boca que nos han regalado con la cesta de este año. Mi maromo me miró exhausto y me dijo que no tenía sentido lo que acababa de hacer. Pero él no me entiende.

Ayer estuvimos organizándonos, que si Año Nuevo con mi suegra y allá va un cochinillo bien grasiento al que no me voy a poder negar. Que si Navidad con mis padres que me comentan la receta del cordero con compota que van a preparar y yo visualizo la báscula que sigue subiendo y me meto otra trufa con desesperación.

Y entonces empiezo a entender por qué la Checho cantaba enérgicamente con su pandereta el tan conocido: “ yo me remendaba, yo me remendé…” por un: “ella merendaba, yo no merendé…” y os pido perdón por haberme zampado toda la caja de trufas yo solita.

El caso es que estos días son una época de reflexión, y yo también me he parado a pensar. He llegado a la conclusión de que pienso engordar y mandar a tomar vientos a la falda de encaje. Que pienso beber cava hasta que me salga por la orejas y que voy a brindar por todo. Que voy a regalar 🎁 más besos, abrazos y sonrisas y voy a gastar menos dinero en cosas.  Sí , voy a disfrutar de los míos, pero voy a hacer disfrutar más a los demás. Que voy a dejar de pensar en americanadas peliculeras y voy a vivir mi vida de película con tubos de papel higiénico incorporados. Que voy a bailar y taconear 👠 diciembre y enero, febrero… amar mucho y cuidar todos esos detalles pequeños que hacen que esta fiesta sea mágica y que  la vida sea una fiesta siempre.

 

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