¡Una copichuela y marchando una de champis!🍄

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brindar

WSP

Ayer mandó este WSP un amigo a uno de los tropecientos grupos que tengo en el móvil, la mayoría silenciados por salud mental y porque para ser sinceros no me atrevo a escabullirme  de ellos.

La excusa es reunirse y brindar  🍷 🍷 por el equinoccio de las narices, aunque yo no sé, como Perales, si tengo mucho que celebrar… La Checho lleva canturreando toda la semana en inglés chinesco por toda la casa que el otoño ha llegado, y sí. Lo sé. Pero sigo sin saber el por qué de tanto festejo.

Durante la cena nos deleitó con un recital maravilloso sobre la querida estación y todos aplaudimos su gala con un mar de aplausos, mientras yo pensaba que lo único que sé es que en otoño se caen las 🍁 hojas y se cae esta casa.

Hemos tenido que llamar de nuevo al “Arreglador” porque la estación de marras se ha infiltrado en nuestro hogar. Sí, se ha equivocado de hábitat y  en las paredes se han instalado una comuna de setas 🍄 que por más que he intentado aniquilar con lejía no ha habido manera de exterminar. De champiñones y de las lluvias tempranas que se han colado por la puerta de la terraza.   Así que estamos con la casa llena de botes de pintura y de brochas y ya puestos, he aprovechado para pintar el salón y borrar de las paredes esos dedos de Nocilla y el gotelé de mocos y chocolate y hacer algún que otro arreglillo, como la persiana de Ponyo, que se han vuelto a cargar por tercera vez en un año. Y esto se está haciendo interminable.

Así que aquí tengo al señor “arreglador” que ya entra directamente y me dice: “ni te preocupes que ya soy como de la familia” y sube las escaleras y se mueve a sus anchas mientras se ríe cuando sugiero a Ponyo que no toque la persiana, que total, el equinoccio ya está aquí y para qué hacer músculo para unos miserables rayitos de sol al día🌞

Pues eso, que en otoño se cae la lluvia, las hojas, las persianas, mi pelo por el desagüe y proliferan los champiñones que no sirven ni para un revuelto.

Pero ¡ven otoño, ven! que me apunto al festejo y brindo por esas castañas 🌰 calentitas que comemos paseando por el parque, por esa colección de otoño que es una ganga y que me produce convulsiones. Brindo por las tardes en familia jugando a un juego de mesa y discutiendo porque una mano negra ya hizo trampas. Por ese café calentito en un bar muy cool con esa amiga del alma. Por los cocidos de la suegra que están de morir, por los jerseys anchos que disimulan las mollas y la medias de 100 deniers que camuflan los pelacos, que los muy condenados no se caen jamás.

Brindo por el paisaje multicolor y las katiuscas de colores, por las mantas escocesas y los sueños abrazados y brindo por las excursiones otoñales y por ese kit para la lluvia con el que auguro que convulsionaréis también y que pronto os enseñaré. Lo presiento nenas

captura

 

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