Si eres una “girl living to the limit”, te comprendo, nena.

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Tengo que reconocerlo amigas, estoy empezando a tener esa bola en el estómago al ver que esto se acaba. Me quedan cuatro días para volver a la cruda realidad de la vida y tengo delante de mí tropecientos libros por forrar y un montón de prendas por marcar. Todavía no he ido a comprar el material escolar, me da pavor meterme en el centro comercial y volverme loca con las libretas de doble pauta, con margen, sin margen… Libreta y todas esas historias que de un año a otro se me olvidan y hacen que me tire tres horas en la sección  de papelería.

Las peleas con la prole porque se lleven la caja de 12 colores, mientras me suplican que quieren la de 36 porque la de doce no trae el color dorado ni carne, tan comprensiblemente codiciados. Convencerles que es más cómoda la Mochila mochila horrenda de 12 Euros que la de la maldita “Frozen” y “Star Wars”, es algo muy complicado. Debería haber unas clases de preparación y persuasión a la compra de material escolar, que esto es casi tan difícil como un parto.

Bobe empieza al cole y todavía no le he probado el uniforme, no sé si va a ir en plan rapero con los pantalones caídos o de torero con los pantalones prietos. Lo tengo guardado en una caja y estamos en suspense de ver si nos hará el paseíllo o va entrar en el cole bailando “Hip Hop”

No he querido enfrentarme a la realidad del “Corte Inglés” de ver los tristes uniformes colgados por todos lados, los letreros de la vuelta cole y la cancioncilla Nota musical repelente sonando una y otra vez.

Lo he dejado todo para el último momento, intentando alargar la placidez del verano al máximo antes de entrar en este “living to the limit”.

Me cuesta plantar cara a los madrugones, al café bebido en dos minutos, a las carreras al cole que ni Fernando Alonso, a las tardes buscando en Google cómo coña se halla la raíz cuadrada y dónde está situado Brunel.  Así que prefiero quedarme con lo bueno:

  • Esos viernes en el sofá viendo una comedia romanticona y cargándome de calorías a base de pizza y palomitas mantecosas.
  • La felicidad de remolonear los Sábados en la cama como si no existiese mañana.
  • La libertad que conceden las medias de 100 denier de dar rienda suelta a algún que otro “pelaco”.
  • El vermut de los Domingos con aceitunas y algo más de picar.
  • Suspirar con ansias extremas por la colección Otoño-Invierno y codiciarlo todo.
  • La cenas de amigos dentro de casa, mientras los paraguas de colores chorrean en el paragüero.

En realidad ser una “Girl living to the limit” no es tan malo, entonces el verano no sería tan ansiosamente deseado.

 

Plural: 3 Comentarios Añadir valoración

  1. jaajaja me encantas!! Pues mira, creo que aplaudo tu decisión de haberlo dejado todo para el final. Porque aunque yo soy de las agobionas que preparo todo con tiempo para evitar agobiarme en el útlimo minuto, no sé si decirte que es mejor opción desconectar totalmente de este rollo durante el verano y a la vuelta reducirlo a unos días de estrés jeje. Al final, milagrosamente llegamos a todo, o por lo menos a lo importante y que nos quiten lo bailado. Ánimo con esa vuelta al cole y un besazo enorme.

    1. ishaces dice:

      Este año ha sido una excepción, siempre tengo todo preparado con mucha antelación, pero al final no me ha ido tan mal y a lo mejor me cambio a esta nueva modalidad de dejarlo todo para el final. Si es que al final las cosas salen…te lo recomiendo! Tenemos que pasar a ese montón de españoles que las estadísticas dicen que dejan todo para el último momento.
      Ánimo también con la vuelta al cole. Ya empezaste?
      Besos!!!

      1. Sí señorita, es para pensárselo! Jaja. Mi mayor (3 años) comenzó en primero de infantil el jueves y nos fue genial. Yo estaba nerviosísima y ella feliz, entusiasmada con su cole. Y la peque ya lleva un par de semanas en la guarde y bastante bien también . Besos!

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