Lo que Valentín no nos contó 💘

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El viernes chateaba por uno de nuestros grupos de WSP indagando sobre alguna peli 🎥 moñas, de esas que al maromo le aburren soberanamente y que a mí me encantan. Sabía que se iba a quedar dormido en el sofá en posición fetal y que yo iba a poder disfrutarla con un puñado de lacasitos en la mano. Así fue.

Me tragué una peli novelera de primera y el puñado de lacasitos. Más otro montón de ellos de los que me abastecí a mitad de película. Por más que intenté convencerme de que no era necesario ir sigilosamente a por más no lo pude evitar.

Cuando terminó, me sentí empachada de tanto chocolate y  con ganas de bailar un vals en medio de la calle principal de mi ciudad, o de correr pradera abajo agarrada de la mano a cámara lenta. Pero miré a mi izquierda y visualicé a Maromo profundamente dormido, con el móvil agarrado en una de sus manos y a punto de caerse al suelo y me di cuenta de que no estaba muy por labor.

Pronto se acerca San Valentín y no voy a brindar con champagne bajo la Torre Eiffel. Tampoco voy a marcarme un baile con el consorte en mitad del parque, rodeados por un corrillo de gente, mientras suena una canción🎶 por arte de magia.

Probablemente no me coja en volandas y corra conmigo mientras los dos nos carcajeamos. Más que nada porque no aguantaría ni un metro después de meterme tantos lacasitos entre pecho y espalda.

Ni siquiera me va a regalar un pedrusco, a mandarme un mensaje de amor gigante pilotado por un avión en medio del cielo y no va hacerme una cena a base de langosta y esas cosas ricas.

Yo que quería ponerme un vestido glamouroso y salir de largo a algún restaurante chic y cenar con él a la luz de una vela mientras el 🎹 pianista toca “La sombra del Amor”. Pero resulta que ese día no tenemos canguro.

Nos están engañando, el amor así no mola tanto. Que luego una ve estas cosas y se siente traicionada.

Sinceramente, no sé qué haremos el 14 de febrero, pero tengo alguna idea para que el tal Valentín este, ronde más a menudo por casa♥:

  • Voy a dejar de hablar por el móvil cuándo esté con él y descubrir así la magia del diálogo.

  • Voy a encender la música y que suene por casa, o en el coche y así llenar de armonía todo este sarao.

  • No sé seguir un vals, pero podemos bailar por el pasillo y en la cocina los éxitos del momento.

  • De vez en cuando preparar una cena en el salón con alguna oferta suculenta del súper y encender una vela.

  • Aparecer por sorpresa con esas gominolas de pica pica que tanto le gustan, o con su revista favorita. Eso no tiene precio.

  • Voy a escribirle un mensaje empalagoso porque sí, y se lo voy a mandar volando vía WSP.

  • Vamos a cogernos de la mano para ir camino de cualquier parte.

  • Reír juntos por los suelos y soltar varias carcajadas.

  • Encontrar un rato a solas para tomarse una copa. Está comprobado que ahoga las penas e inunda el corazón.

  • Voy a mirarle a los ojos y decirle a capella un “te quiero” todos los días.

  • Y voy a declararme y decirle que aunque a veces es tonto le quiero igual.

     

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