Niño, ¡te lo tragas en francés!

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Seguro que os pasa lo mismo. Hay un día a la semana, en que la nevera está llena de sobras, y me niego a tirar la comida. Creo que todo se puede aprovechar.

Me acuerdo cuando, de pequeña, mi madre nos ponía un puré de color indefinido y le preguntaba:

-Mamá, ¿De qué es?

Pero antes de que me pudiera responder, le decía:

-¡No, no, espera! Mejor dímelo cuando haya terminado.

Era mejor no saberlo porque había cogido un poco de esto, un poco de aquello…Y, la verdad, es que estaba buenísimo, aunque la pinta era nefasta. Pero si te dicen que es puré de sobras ya no lo comes de la misma manera.

Pues yo ahora hago lo mismo. Hay días en que toca restos y no les hace mucha gracia pero he encontrado la táctica para que se lo coman como si fuera un manjar superelaborado.

Cuando vas a un restaurante “pipiguante” y lees la carta, aparecen unos nombres rimbombantes que sólo por eso ya te dan ganas de pedirlo. Son nombres tan largos que, solo con leerlos ya te sientes empachad@, y luego cuando te lo traen es una “mierdina” en medio de un plato enorme. Eso sí, muy mono puesto. Y se te queda una cara de idiota.

Por ejemplo, puedes pedir ave sobre lecho de plumas verdes engalanado de lágrimas rojas. Y cuando traen el plato, es un pollo con lechuga y tomate de toda la vida.

Yo he empezado a hacer lo mismo. Para esto hay que seguir varios pasos.

Primero: no sé por qué, pero a este tipo de purés siempre les sale un color horrible, como tirando a caca. Así que hay que añadirle un chorrito de nata o leche. El color se suaviza y la textura también.

El siguiente paso es que tienes que cambiar el concepto puré por crema. Queda más sofisticado y funciona.

En tercer lugar: ponle un nombre bonito y nunca digas los ingredientes.

Y ya por último decóralo un poco con taquitos de queso, picatostes, perejil…Verás como parece un menú muy currado.

Así que ahora cuando me preguntan con cara de miedo:

-Mami, ¿de qué es el puré?

Yo les contesto muy seria:

-Es crema a la “delicatessen” salteada con brillos verdes, es crema a la “spécialité” con rehogo de pistolines o es crema a la “variété” con una pizca de “cheese”.

Porque si les digo que es puré de “Nisu”, ni su madre sabe de qué es, va a haber movida seguro.

Es muy efectivo utilizar nombres franceses, esto le da más categoría al plato. Jugar con los idiomas para que no entiendan ni papa y si acaba en “été”, mejor que mejor.

Y es que “été” entra en su cabeza haciéndo eco; “été, été, étéeeeeeeee” impacta en su pensamiento, de modo que el cerebro le dice a las glándulas salivales: Si acaba en “été” debe ser algo muy bueno: “cómetelo, cómetelo, cómeteloooooooo” empiezan a babear y se lo zampan como si fuera lo más.

Pues funciona, os lo prometo. Se lo comen sin rechistar y a veces hasta repiten.

Ya sabes, ¡el poder está en la psique!

Y como seguro que os ha sobrado alguna tableta de turrón por ahí, y también hay que aprovecharla, no os perdáis este video. Las chicas de la casa han hecho un postre que os prometo que está delicioso, y se hace en 10 minutos. ¡Qué no nos sobra el tiempo!

 

 

Plural: 2 Comentarios Añadir valoración

  1. mamapuede dice:

    Jaja tienes razón, no hay que tirar nada pero los purés de sobras tienen una pinta malísima! Eso sí, si les empezamos a llamar cremas y les añadimos alguna tontería más suena mucho mejor!

    1. Isa dice:

      Muy bien! Sólo es disfrazarlo un poquito, ji,ji

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