Me va a dar un síncope.

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El caso es que llevo unas semanitas que esta es mi frase reincidente, últimamente no hago más que repetir la palabrita en cuestión. Tanto es así que mientras ponía una lavadora, el trío de féminas jugaban cerca de mí a alguno de esos juegos en los que se convierten en una miscelánea de Lady Gaga y Doña Rogelia. Y luego te enteras de que iban disfrazadas de ti. Mantenían una conversación muy agitada con sus 📱 móviles falsos hasta que una de ellas la concluyó con un: “Mira, te dejo que tengo muchas cosas que hacer y me va a dar un síncope”
¡La hemos liado parda! No sé cuándo fue el momento en que decidimos que éramos capaces de hacer tantas cosas bien y abarcar todo a base de practicar el noctambulismo.
Cocinamos tartas 🎂 dignas de la sección de repostería del “Hola”, vamos monísimas y estamos al tanto de todas las técnicas de manualidades para despuntar con las madres en el colegio de nuestro hijo. Ponemos al día la casa para que esté de acuerdo con la decoración nórdica que ahora es tendencia y dejamos un huequito para salir a hacer deporte y mantener la línea. Demasiada presión, chicas.
Y aunque antes de ayer decidí que iba a ser deportista, después de mi fracaso con el Pilates y de llevar tres días que subir las escaleras me parece el Everest porque las agujetas me están matando, me he dado cuenta de que en la sección de panadería del súper hay unos pasteles 🍨deliciosos para sorprender a cualquiera y que hay que mandar a freír espárragos unas cuantas cosas.
Esta semana a alguien cercano le dio un síncope. Pero un síncope en toda regla, diagnosticado como tal. Demasiado estrés y pocas horas de sueño. Y pensé que el mundo está loco y hay que parar y bailar más.
A veces me preguntan qué cómo hago para ir siempre arreglada, pero el otro día llegué a buscar a los niños al colegio con la cara a gotelé . Lo sé porque alguien tuvo la amabilidad de preguntarme si había estado pintando, a lo que contesté que sí, que estaba pintando unas estanterías y le pregunté sorprendida por qué lo sabía.
–“Es que tienes la cara llena de pintura”
Pero estas cosas no las muestra ninguna red social.
Hace falta vivir más y menos de cara a la galería. Hacer una ola a la normalidad, explotar y disfrutar de aquello que se te da bien y no intentar abarcar tanto. Vivir felices en esta mezcolanza de caos, pasteles, gotas de pintura, 🌸flores, pelacos y pintalabios. Dormir para soñar y no soñar tanto con  dormir, que luego no hay antiojeras que tape ese desastre.
Que no, que no llegamos a todo. Que a veces hay que hacer más tortillas francesas para poder celebrar más fiestas 🎉 Pintar menos paredes y más uñas, dormir más para estar más tiempo despierta, pasar menos tiempo en la cocina y más allá fuera ¡coña!

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Plural: 2 Comentarios Añadir valoración

  1. Me ha hecho muchísima gracia. Yo también utilizó esa misma expresión. Tienes razón.

    1. ishaces dice:

      Jajaja sobreviviremos!! Y esperemos que no nos dé de verdad.
      Qué tal tu peuque?

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