Estoy hasta el moño

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Yo pensé que había nacido para ser marquesa o actriz o alguna cosa de esas en las que acudes a fiestas, te pones un vestido lleno de brillos, un moño súper elaborado y te vas a tomar cócteles mientras un camarero te pasa un sinfín de bandejas llenas de langostinos y cosas ricas, al mismo tiempo que un trajeado sujeto toca al piano alguna bonita melodía, en plan Frank Sinatra 

La verdad es que la última vez que me puse un vestido de esos fue en la boda de mi hermana, me costó cuatro duros, le cambié el tirante y le planté un fajín en la cintura.

Fue la sensación, pero nadie sabía que mi vestido había salido de una tienda low cost y que todo mi look costaba lo mismo que las medias de seda de alguna de las invitadas.

Desde entonces los únicos langostinos que suelo comer son en Navidad, y el resto del año abundan más las pechugas de pollo y la merluza rebozada. Ya sabéis como va esto.

Luego me vine a vivir a una casa de campo y ahora me da más bien por perseguir conejos 

Hace unas semanas de esto, cuando la vecina de enfrente llamó a mi puerta :

-“¡ Isa saca la escoba que tienes un conejo en casa!

Yo estaba a medio vestir, con el ojo derecho pintarrajeado y el otro como Dios lo trajo al mundo. Con las zapatillas de maromo, porque las mías se rompieron y me había puesto esas para salir del apuro.

Saqué la escoba para invitar al animalillo a salir de debajo de mi coche, pero el muy condenado escapó pitando campo abajo, y la vecina y yo detrás, en pantuflas y con la escoba en la mano.

Así estuvimos un buen rato, campo arriba, campo abajo… Tiradas por la hierba para agarrarlo de entre los matorrales ante la mirada atónita de alguna vecina que pasaba por allí y se reía.

Hace ya algún tiempo que entendí aquella frase que tanto nos repetía mi madre cada vez que la organizábamos parda en casa: “¡Estoy hasta el moño!”

Y es que nada más lejos de la realidad, los únicos moñacos que me hago desde hace tiempo son aquellos que me instalo en la cabeza al llegar a casa.

Esos del tipo  “ahí se va”, sin pasar peine,  sin ninguna elaboración, más bien de arte abstracto y en su culmen, un bolígrafo o cualquier objeto que pilles por la morada para hacer las veces de prendedor.

Y es que el moño vino al mundo para poder repetir la frasecita de marras: “Estoy hasta el moño”

Qué sería de nosotras sin él, sin ese símbolo de desahogo, sin esa personificación de libertad y distensión. Es una oda al esparcimiento y el relax.

Hace unos días me encontré con una chica que vive unas casas más allá de la mía. Yo estaba haciendo recados y cosas varias por Oviedo, ella estaba sentada en una terraza tomando un algo.

Pero no la reconocí, estaba muy guapa, con unos tacones y bien maquillada.

Cuando nos solemos ver, es a través del muro de su casa. Primero veo sobresalir un manojo de pelos en forma de castaña para luego dejar paso poco a poco a su look casero-campestre: Calcetos, chanclas y chándal.

Y ella no dudo en decírmelo a mí: “¡No te reconocí sin tu moñaco!” Y nos reímos.

Y aunque tengo mi block de cosas a mejorar, mis pintazas hogareñas es una de ellas, porque maromo y la prole no tienen la culpa de mi distensión,  he de reconocer que me cuesta quitarme esos leggins sobados y llenos de pegotes de pintura y esa camiseta que pone Acapulco muy grande y que me trajeron ya hace mil años de allí.

Pero por algo hay que empezar, y en Ishaces estamos en ello, preparando estas cosas y otras para la próxima temporada. Pero eso ya lo veréis.

De momento podemos empezar la casa por el tejado, en este caso  por la cabeza.

Así que si eres de las que se plantifica un moño loco al llegar a casa, vamos a intentar que por lo menos sea bonito 

Por eso a partir de hoy y hasta el domingo, en cualquier compra realizada en la shop os mandaremos de regalo la pareja de horquillas Bee

Sólo hay que introducir el código: “estoyhastaelmoño” y voilá.  

A hacerse moñacos con estilo y a bailar 

   ¡¡Seguimos hablando!!

 

Plural: 6 Comentarios Añadir valoración

  1. Me río mucho con tu forma de expresarte y las cosas que cuentas. Gracias por alegrarme el día.

    1. ishaces dice:

      No, gracias a ti, Pilar!!!

  2. Qué gracia, me he reído mucho!

    1. ishaces dice:

      Jijiji Yo también me reí un montón!!!
      Gracias!!!

  3. Yo compré la parka granate y ha causado sensación. Además venía con una camiseta de regalo que a mi vez he regalado a mi madre y está más contenta que unas castañuelas. Y para remate venía envuelto con un lazo precioso verde con topitos blancos que he aprovechado para identificar mi maleta en vacaciones. ¡Mucho ánimo, Isa! Me encanta todo lo que haces y me río mucho con tus entradas!

    1. ishaces dice:

      Muchas gracias Ana!!!!
      Me alegro un montón que te haya gustado a ti y a tu madre
      Un beso!!

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