Baila por casa y la la la 🎶🎵

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El fin de semana pasado vinieron a cenar unos amigos. Estábamos tomando un chupito de pétalos de rosa “made in casa de mi tío”. Uno de esos brebajes que le da por hacer con algún ingrediente extraño que encuentra por ahí y extra de orujo. Pócimas solo aptas para estómagos a prueba de bombas y esófagos con coraje. Pero casualmente este estaba bueno y le dimos unos cuantos lingotazos.

Entre sorbo y sorbo nos pusimos a hablar de la película de “La La Land”. Mi amiga y yo calentamos motores y enseguida nos visualizamos con esos vestidos 👗 vaporosos de colores haciendo cabriolas y giros por nuestra ciudad. En cambio los chicos nos miraban con cara de pazguatos intentando cambiar de tema y riéndose de la siesta que se habían echado en el cine durante la peli.

Yo no sé si serían los grados del mejunje lo que les afectó a su rudeza o los efluvios de las rosas 🌷 lo que nos remilgó a nosotras en exceso.

Pero mi amiga se puso seria, posó el vaso y restregó a su consorte por la cara esas clases de baile que llevaba años pidiendo en su carta a los Reyes Magos y que no acababan de llegar.

Yo, por solidarizarme con ella, la entiendo tanto… Aproveché para echar en cara a mi maromo esa noche de bailoteo en algún local cool de la city. Pero como dos rocas, dieron un trago y se pusieron a hablar de sus salidas deportivas del día siguiente.

Marta y yo juntamos las sillas enfurruñadas y escribimos en “Google”: “Sitios bonitos para salir a bailar en Oviedo” No hubo mucha suerte, nos salieron cuatro locales de mala muerte que no conjuntaban para nada con el look que habíamos ideado. Y después de mucho buscar encontramos un sitio que no se alejaba tanto de nuestras expectativas novelescas.

Marta puso la pantalla del móvil delante del careto de su querido y señalando con el dedo dijo: “¡Aquí nos vamos a ir solitas a bailar las dos!”

Fue inútil. La parsimonia de los amados rallaba en la insensibilidad elevada a la máxima potencia. Yo me acordé de los dos únicos pasos de baile que le he visto reproducir a mi maromo. De cuando éramos novios y no se atrevía a decirme que no.

Esos dos movimientos que ejecutó una y otra vez sin importarle si bailaba un vals, una rumba o “Paquito El Chocolatero” en la verbena del pueblo.

Y llegué a la conclusión de que en todos estos años mucho no habría mejorado. Y lo más seguro es que esos dos pasos de baile se hubieran reducido a uno solo.

Temía que fuera el “robótico”. Ese en el que levantaba los brazos descompasadamente como si estuviese espantando una avispa sin despegar los pies del suelo y sin mover lo más mínimo cualquier otro músculo del cuerpo. Ryan Gosling jamás hubiese alcanzado así las estrellas 🌟

Marta seguía erre que erre queriendo ir a bailar salsa con Pedro, hasta que Pedro se levantó de la silla hizo uno de sus pasos y esfumó en un movimiento todo los anhelos de ella, ante las carcajadas de todos.

Vamos a salir a bailar, estamos buscando un sitio. Me da igual como baile el maromo. A Marta también le da lo mismo.

Seguramente no seamos capaces de que se quiten sus zapatos de trote y se pongan unos más tipo “Broadway”. Ni que se apeen los tejanos por unos de tergal. Tampoco nos mola mucho.

No vamos a pedir peras al Olmo, que “La La Land” nos está afectando a la cabeza y no podemos pretender pedir piruetas de Hollywood,  que los chicos se nos descoyuntan.

Recuerdo a mis padres bailando en la cocina mientras preparaban la cena. Mi padre con una mano en la barriga y la otra alzada como un Julio Iglesias de la vida, dando pasitos cortos hacia mi madre, que le daba más bien por el Twist. Y así iban apareciendo unos y otros por allí y se montaban unas fiestas de narices entre la tortilla francesa y las salchichas.

Aquí→Canciones para bailar en zapatillas por casa

♥La vida es un baile y la pista está en el salón

♥Que no hace falta salir a bailar para ser una estrella. Y si no que se lo digan a esta.

♥Baila por casa, encima del sillón o mientras haces la cama.

♥Baila mientras echas sal al guiso y móntate tú una salsa

♥Que no hay paso más bonito y más acompasado que el de dos personas que se quieren y bailan en pantuflas

♥Con música todo tiene mejor ritmo y la vida suena mejor

♥Las mejores fiestas se organizan en la cocina

♥Cenicienta convirtió sus harapos en un vestido y tu camisón puede ser muy vaporoso

♥La música amansa a las fieras y agranda los corazones

♥Baila con las cosas más simples hasta alcanzar las cosas más grandes

La vida es un baile y tu casa es la pista. ¡Recuérdalo, nena!

 

 

 

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